Comprometidos con nuestro entorno rural
El Estanque

Parece que fue ayer cuando, en 1987, El Estanque se fundó con el afán de elaborar quesos singulares con leche de oveja, vaca y cabra. A pesar de los tiempos vertiginosos que vivimos, de la inmediatez de las nuevas tecnologías en el día a día y en el sector primario, hay valores esenciales que mantenemos intactos. Entre ellos, contribuir a la viabilidad de las granjas y ganaderías. Desde entonces, somos una gran familia en torno a este alimento.

Origen sostenible

trato diario y personalizado con los ganaderos

Nos gusta el trato diario con los ganaderos, tanto con los que iniciamos este sueño quesero hace décadas, como con las nuevas generaciones que han asumido el reto del campo. ¡Todo un ejemplo de resistencia! Sólo desde el respeto a su labor diaria, a los cuidados que procuran a sus rebaños desde que amanece hasta que cae la noche, las cuatro estaciones del año, se puede desarrollar la economía local. Ese concepto tan de moda que apreciamos en nuestra mesa, es nuestra razón de ser desde hace muchos años.

Nuestros camiones recogen diariamente la leche en un radio máximo de 120 kilómetros a la redonda, lo que garantiza la frescura, la calidad de la materia prima, la viabilidad de la España rural y la contribución al medio ambiente. El amor por el queso nos lleva a trabajar conjuntamente en la formación de los ganaderos y en la sostenibilidad de sus granjas. Sólo con la mejor leche de cabra, oveja y vaca, se puede elaborar el mejor queso.

Desafiar la calma

Al igual que los animales pastan relajados entre las montañas y los valles, en El Estanque nos gusta tomarnos nuestro tiempo. Con calma. Ajenos al ajetreo.

El desafío del siglo XXI, al igual que lo fue aquel 5 de noviembre de 1987, fecha en la que El Estanque vio la luz, es seguir resistiendo y elaborar quesos sabrosos y únicos que contribuyan a mejorar la vida saludable de nuestros clientes. Sólo con esta confianza que nos une podemos seguir soñando con quesos auténticos y de marcada personalidad. Quesos de calidad que resisten el paso del tiempo y que, con nuestra dedicación, procuraremos que sigan siendo irresistibles para el jurado de los certámenes más importantes del sector.

¿Conoces el queso?

Piénsalo de nuevo… Imagínate un sabor intenso, pero fácil de comer. Un gusto que perdure en la boca y que te invite a saborearlo con calma. Un queso auténtico que te redescubra el verdadero placer de descubrir ¡el queso!

Si te gusta la idea, tu producto es El Estanque. Un nombre que refleja la tranquilidad de los ganaderos, la quietud del campo y la garantía de una alimentación sana y natural de los animales. Un término que también significa resistencia, porque en el entorno montañoso de la Sierra de La Rioja, con una orografía complicada, las vacas, ovejas y cabras pastan sanas y felices.

Los diversos quesos de vaca, oveja y cabra, y el resto de quesos de mezcla, tanto en su versión tierna, semicurada y curada, conservan el inconfundible aporte intenso de las cortezas naturales. Una seña de identidad que hace de El Estanque una referencia actual en este universo sensorial. Un queso irrepetible, auténtico, honesto. Un queso que inspira una forma de vida y cuya credibilidad se debe a su calidad. Piénsalo de nuevo… ¿Te vas a resistir a los quesos de El Estanque cuando vayas al supermercado?

Un Punto Lácteo en la España vaciada

En El Estanque, las ideas creativas para salvaguardar la permanencia de las ganaderías en zonas orográficas complejas surgen del pasado. Tan solo hay que remontarse a los años 80, cuando se estableció un punto lácteo de recogida de leche.

Cuatro décadas después, aquella idea revolucionaria para recoger la leche que diariamente ordeñaban aquellos ganaderos del siglo XX, es una realidad moderna en la Sierra de Cameros: allí se ha ubicado un punto de recogida de leche que, además de cumplir las exigentes medidas sanitarias, garantiza la frescura, el sabor intenso de la leche recién ordeñada y la sostenibilidad de las ganaderías. Posteriormente, nuestros propios camiones cisternas serpentean entre carreteras de difícil acceso para llevar la mejor materia prima a nuestra quesería, donde continúa el círculo sabroso en torno al queso: un sabor redondo que se cierra en un momento memorable en el paladar.

Gastronomía riojana

Los quesos El Estanque se suman a la gastronomía de La Rioja, famosa por su unión entre tradición y modernidad y, por supuesto, a las tentaciones culinarias que hacen de Haro un destino para los que aprecian los caminos del sabor y del buen vino. La calidad de sus materias primas ha sido reconocida desde tiempos inmemoriales. En sus fértiles huertas, además de la omnipresente vid, se cultivan espárragos, alcachofas, cardos (tan presentes en las comidas de Navidad) y borrajas que llegan a la mesa en deliciosas y sanísimas elaboraciones, entre ellas, esa maravillosa combinación que es la menestra. Mención aparte merecen los pimientos, que asados al sarmiento y aliñados con unas gotas de aceite de oliva, no necesitan nada más.

Sus verdes pastos son un lugar privilegiado para el ganado. Desde la ternera camerana hasta el cordero, que con la magia del fuego y los sarmientos se convierte en delicia carnívora sobre la mesa. Para aquellos que prefieran platos más contundentes, las patatas a la riojana y los caparrones son platos humildes, pero muy sabrosos. Y, aunque La Rioja no tenga mar, el bacalao hace tiempo que se hizo un hueco memorable en esta tierra.

De los restaurantes tradicionales a los vanguardistas con estrella Michelin, sin olvidar, por supuesto, los pinchos por la calle Laurel en Logroño o por La Herradura en Haro, La Rioja ofrece en sus platos una fiesta para el paladar y para todos los sentidos.

Los finales dulces también existen. Además de sus fabulosas frutas como los melocotones, las fresas o las peras, que se subliman aderezadas con vino de la tierra, las huellas del pasado árabe siguen presentes entre los mazapanes de Soto de Cameros o los fardelejos de Arnedo. Y, por qué no, siempre quedará un hueco para una rica tarta de queso.

Comprometidos con nuestro entorno rural
El Estanque

El cariño por elaborar un producto con tradición, ese queso sabroso de toda la vida, comienza por un compromiso sincero con nuestros pequeños ganaderos. Parece que fue ayer cuando, en 1987, El Estanque se fundara con el afán de elaborar quesos únicos con leche de oveja, vaca y cabra. Han pasado 35 años y, a pesar de los tiempos vertiginosos que vivimos, de la inmediatez de las nuevas tecnologías tan presentes en nuestro día a día, también en las queserías y en el sector primario, hay valores esenciales que permanecen intactos.

Nuestros valores

trato diario y personalizado con los ganaderos

Solo desde el respeto a su labor diaria, a la compleja vida en el campo, a los cuidados que procuran a sus rebaños desde que amanece hasta que cae la noche, las cuatro estaciones del año, se puede desarrollar la economía local. Ese concepto tan de moda, el Kilómetro 0 que tanto apreciamos en nuestra mesa, marca el punto de partida en ganaderías que tienen garantizado su funcionamiento, más allá de las inclemencias del tiempo y de la actualidad.

En El Estanque contribuimos a hacer realidad una filosofía verdadera, porque la viabilidad de las granjas, fuente de la materia prima necesaria para elaborar quesos excelentes, también es la nuestra.

Sabrosa sostenibilidad

Solo desde la tranquilidad de los ganaderos, y la quietud del campo, se puede garantizar la alimentación sana de los animales. Rodeados de pastos naturales y, en el caso de algunas ganaderías, del entorno montañoso de la Sierra de La Rioja, vacas, ovejas y cabras viven en libertad, sanos y felices, y reciben la alimentación óptima.

Favorecer la economía de proximidad es un requisito muy serio para El Estanque. Por ello, nuestros camiones recogen diariamente la leche en un radio máximo de 120 kilómetros a la redonda, lo que garantiza la frescura, la calidad de la materia prima, la viabilidad de su trabajo y la contribución al medio ambiente.

De la mano velamos para que las ganaderías sean sostenibles y, en consecuencia, podamos garantizar la excelente calidad de la leche de cabra, oveja y vaca con la que elaboramos nuestros quesos, con cuajo natural, que cumplen las certificaciones de calidad ISO 14000 de Medio Ambiente e ISO 22000.

El queso de toda la vida bajo una corteza natural

Si algo destaca en El Estanque es la maestría quesera de su Maestro Quesero, segunda generación. Gracias a su pasión por este producto milenario y a su vocación por aportar a los métodos de elaboración artesanal matices lácticos de vanguardia, los diversos quesos de vaca, oveja y cabra, y el resto de quesos de mezcla, tanto en su versión semicurada, curada o añeja, conservan el inconfundible aporte intenso de las cortezas naturales.

El reto del siglo XXI, al igual que lo fue aquel 5 de noviembre de 1987, fecha en la que El Estanque vio la luz, es elaborar quesos sabrosos y únicos que contribuyan a mejorar la vida saludable de nuestros clientes. Solo con esta confianza que nos une podemos seguir soñando con quesos auténticos, de marcada personalidad y sabor. Quesos tradicionales que resisten el paso del tiempo y que, con nuestra dedicación, procuraremos que siempre sigan siendo irresistibles.

Un Punto Lácteo en la España vaciada

En El Estanque, las ideas creativas para salvaguardar la permanencia de las ganaderías en zonas orográficas complejas surgen del pasado. Tan solo hay que remontarse a los años 80, cuando se estableció un punto lácteo de recogida de leche.

Cuatro décadas después, aquella idea revolucionaria para recoger la leche que diariamente ordeñaban aquellos ganaderos del siglo XX, es una realidad moderna en la Sierra de Cameros: allí se ha ubicado un punto de recogida de leche que, además de cumplir las exigentes medidas sanitarias, garantiza la frescura, el sabor intenso de la leche recién ordeñada y la sostenibilidad de las ganaderías. Posteriormente, nuestros propios camiones cisternas serpentean entre carreteras de difícil acceso para llevar la mejor materia prima a nuestra quesería, donde continúa el círculo sabroso en torno al queso: un sabor redondo que se cierra en un momento memorable en el paladar.

Gastronomía riojana

Diversa y sorprendente, la gastronomía de La Rioja aúna tradición y modernidad. La calidad de sus materias primas ha sido reconocida desde tiempos inmemoriales. En sus fértiles huertas, además de la omnipresente vid, se cultivan espárragos, alcachofas, cardos (tan presentes en las comidas de Navidad) y borrajas que llegan a la mesa en deliciosas y sanísimas elaboraciones, entre ellas, esa maravillosa combinación que es la menestra. Mención aparte merecen los pimientos, que asados al sarmiento y aliñados con unas gotas de aceite de oliva, no necesitan nada más.

Sus verdes pastos son un lugar privilegiado para el ganado. Desde la ternera camerana hasta el cordero, que con la magia del fuego y los sarmientos se convierte en delicia carnívora sobre la mesa. Para aquellos que prefieran platos más contundentes, las patatas a la riojana y los caparrones son platos humildes, pero muy sabrosos. Y, aunque La Rioja no tenga mar, el bacalao hace tiempo que se hizo un hueco memorable en esta tierra.

En cuanto al final dulce, además de sus fabulosas frutas como los melocotones, las fresas o las peras, que se subliman aderezadas con vino de la tierra, las huellas del pasado árabe siguen presentes entre los mazapanes de Soto de Cameros o los fardelejos de Arnedo.

De los restaurantes tradicionales a los vanguardistas con estrella Michelin, sin olvidar, por supuesto, los pinchos por la calle Laurel, La Rioja ofrece en sus platos una fiesta para el paladar y para todos los sentidos.